Urbasa
El bosque que parece otro mundo
A cuarenta y cinco kilómetros de TTipiaenea, la sierra de Urbasa guarda uno de los paisajes más extraños y hermosos de Navarra. Roca caliza esculpida durante millones de años, hayedos tan cerrados que casi no pasa el sol, miradores con más de trescientos metros de caída libre y una fuente donde el agua brota fría y limpia en pleno verano. Un día completo, sin esfuerzo.
Un bosque que parece pintado a mano
El hayedo encantado de Urbasa es uno de esos lugares que no necesitan explicación. La roca caliza cubierta de musgos y líquenes durante siglos ha adoptado formas caprichosas que emergen entre las hayas: arcos naturales, columnas verdes, superficies que brillan con la humedad como si alguien las hubiera pulido.
Los troncos son plateados y lisos. Las copas forman una bóveda tan densa que en verano el suelo permanece fresco y la luz entra en haces oblicuos. En otoño todo explota en cobres y amarillos. Es de esas imágenes que luego aparecen en sueños.
El agua más fría del verano navarro
En el corazón de la sierra, la Fuente de los Mosquitos brota entre helechos y hayas en una pequeña hondonada donde la temperatura no sube ni en agosto. El agua es limpia, fría y constante: el lugar perfecto para sentarse, comer algo del morral y escuchar el silencio del bosque.
El camino que lleva hasta ella es uno de los más agradables de la sierra: llano, sombreado y con el olor a tierra húmeda y musgo que solo tienen los hayedos cuando hace calor fuera.
El vértigo más hermoso de Navarra
El Balcón de Pilatos —también llamado Mirador de Ubaba— es el punto más espectacular de la sierra. Desde el borde del acantilado cae la roca más de trescientos metros hasta el valle de las Améscoas. Abajo, los pueblos parecen maquetas y el río dibuja una línea plateada entre los campos.
La sensación en el borde es de estar suspendido entre dos mundos: la meseta kárstica cubierta de hayas detrás, y el vacío delante. En los días despejados se ve el monte Beriain y, si la visibilidad es buena, casi toda la Navarra media de un vistazo.
El agua que nace de la roca
A los pies de la sierra, en Baquedano, el río Urederra nace literalmente de la piedra. El agua brota de la roca caliza, helada incluso en agosto, con un color turquesa que no parece real. El sendero que bordea el nacedero es uno de los más hermosos de Navarra: apenas dos kilómetros entre pozas, pequeñas cascadas y vegetación que cuelga sobre el agua.
Requiere reserva previa en temporada alta. Los niños van a querer meterse. Llevad ropa de recambio.
De vuelta con las mejillas rojas
Sales después del desayuno, llegas en cuarenta minutos y tienes el día entero por delante. El hayedo encantado, la Fuente de los Mosquitos, el Balcón de Pilatos y el Nacedero del Urederra pueden hacerse en un mismo día sin prisa.
Información práctica
- Distancia45 km · 40 min en coche
- Hayedo encantadoDesde el área recreativa de Urbasa, señalizado
- Balcón de PilatosAccesible en coche, parking junto al mirador
- Nacedero del UrederraAP-15 → Baquedano · parking en el pueblo · reserva previa en verano
- DificultadMuy baja · senderos llanos y bien señalizados
- Con niñosIdeal en todas las estaciones